Boom turístico de las Cataratas
Entre las décadas de 1970 y 1980, las Cataratas del Iguazú ganaron proyección internacional como uno de los grandes atractivos naturales de Sudamérica. La ampliación del aeropuerto local y la mejora de las rutas de acceso permitieron un crecimiento sostenido del turismo receptivo, tanto nacional como extranjero.
Puerto Iguazú dejó de ser, cada vez más, un punto de paso hacia el Parque Nacional y empezó a consolidarse como destino de estadía. El casino del hotel histórico de la ciudad se integró a esa propuesta nocturna, mientras la infraestructura hotelera general se multiplicaba para responder a la demanda creciente de visitantes que llegaban a ver los saltos de agua.