Selva, Cataratas y el crecimiento turístico de Puerto Iguazú
El casino de Puerto Iguazú no puede entenderse por fuera del crecimiento turístico de la ciudad alrededor del Parque Nacional Iguazú. Este capítulo se detiene en esa relación, antes que en el casino en sí mismo.
Las Cataratas del Iguazú son, desde hace más de un siglo, el motivo principal por el cual existe una ciudad turística en este extremo de Misiones. El Parque Nacional Iguazú, creado en la primera mitad del siglo XX, fue el primer gran paso institucional para proteger y a la vez promover el acceso a los saltos de agua, declarados más tarde Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
De la selva cerrada al destino de estadía
Durante décadas, llegar a ver las Cataratas implicaba un viaje exigente. La apertura y sucesiva ampliación del aeropuerto local, junto con la mejora de las rutas provinciales y nacionales, transformó gradualmente a Puerto Iguazú de punto de paso a destino de estadía: un lugar donde los visitantes se quedaban varias noches, no solo horas.
Esa transformación trajo consigo una oferta hotelera cada vez más amplia, que incluyó, desde mediados del siglo XX, hospedajes con salón de juego anexo como parte de la propuesta de entretenimiento nocturno para un turismo que buscaba algo más que la visita diurna al Parque Nacional.
Infraestructura y hospitalidad
El crecimiento sostenido de visitantes —argentinos, brasileños y de otras partes del mundo— impulsó inversiones en hotelería de distintas categorías, gastronomía, transporte y servicios turísticos. El casino formó parte de ese ecosistema, pero siempre como un componente más de una ciudad cuya identidad central sigue siendo la selva misionera y el Parque Nacional Iguazú.
Hoy, Puerto Iguazú combina ese perfil de ciudad de naturaleza y recepción turística con una infraestructura hotelera consolidada, de la cual el City Center Iguazú y su sala de juego habilitada por el IPLyC son una pieza entre muchas otras.