Primeras casas de juego
En las primeras décadas del siglo XX, Puerto Iguazú era, sobre todo, un poblado de frontera ligado a la explotación forestal y yerbatera del extremo norte de Misiones. El acceso a las Cataratas del Iguazú era arduo y el turismo, prácticamente inexistente a gran escala. En ese contexto, las primeras casas de juego de la zona fueron salones modestos, instalados en pulperías y hospedajes de paso, orientados a trabajadores rurales y a los pocos viajeros que llegaban a la región.
No existía todavía ningún marco regulatorio provincial específico para estos salones: funcionaban con autorizaciones locales, muy alejadas de los estándares de control que rigen hoy. Esta etapa temprana es la semilla, informal y dispersa, de lo que décadas más tarde se convertiría en una oferta hotelera y de casino organizada en torno al turismo hacia el Parque Nacional Iguazú.